¿Dónde se esconde la ansiedad en tu cuerpo? Aprende a identificarlo en tu cuerpo
Todos en algún momento hemos escuchado hablar de ansiedad o incluso nosotros mismos hemos dicho que hemos tenido ansiedad pero ¿realmente sabemos qué es la ansiedad?
¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que percibimos como amenazantes, es la manera que tenemos de protegernos. Para ello, se activa un sistema de alarma corporal para estar preparados ante el peligro, incluso si no hay una amenaza real (sí, el peligro puede puede estar solo en tu mente). Usualmente esos pensamientos vienen cargados con preocupaciones sobre futuro y aunque no estén pasando en la vida real (como que aparezca un león y nos persiga para cazarnos), nuestro cuerpo se activa ante estas ideas y se considera que está en un peligro real.
Si no se gestiona bien la ansiedad se puede generar una respuesta desadaptativa y volverse patológico.
¿Por qué es importante reconocer dónde sientes la ansiedad?
Principalmente porque te va a ayudar a identificar corporalmente cuándo estamos ansiosos. A veces con el ritmo acelerado de la vida, no somos muy conscientes de las sensaciones de nuestro cuerpo y con la cantidad de pensamientos que tenemos al día, podemos activar esa respuesta sin darnos cuenta pero el cuerpo siempre se expresa y sabe cosas incluso sin nosotros hacerlo consciente.
El identificar estas sensaciones en tu cuerpo te ayudará a tener un control sobre ellas y aprender a regularte conscientemente, que si lo pensamos es Wow, tienes control de lo que piensas y sientes
¿Cuáles son las principales zonas del cuerpo donde se manifiesta la ansiedad?
Pecho
Síntomas comunes: Opresión, dificultad para respirar, palpitaciones rápidas o fuertes, sensación d eque te falta el aire.
El sistema nervioso activa el corazón y los pulmones para prepararte para la “lucha o huida”, generando sensaciones de ahogo o presión torácica (Bourne, 2020; Sapolsky, 2004).
Estómago y abdomen
Síntomas comunes: Nudo en el estómago, náuseas, malestar digestivo, diarrea o estreñimiento.
El intestino está altamente conectado al cerebro a través del eje intestino-cerebro, lo que hace que la ansiedad afecte la digestión (Mayer, 2011).
Cuello y hombros
Síntomas comunes: Tensión muscular, rigidez, sensación de carga.
Los músculos se tensan como parte de una preparación fisiológica para la acción. En la ansiedad crónica, esta tensión se vuelve constante en el cuerpo (Clark & Beck, 2011).
Cabeza
Síntomas comunes: Mareos, sensación de presión, niebla mental o cefaleas tensionales.
El aumento en la tensión muscular del cuello y los cambios en la respiración afectan la oxigenación, produciendo síntomas en la cabeza (Barlow, 2002).
Piel
Síntomas comunes: Sudoración excesiva, escalofríos, rubor o palidez, sensación de hormigueo o calambres.
Son reacciones del sistema nervioso simpático que afectan la circulación y las glándulas sudoríparas (Sapolsky, 2004).
Un ataque de ansiedad va mucho más allá de ponerse nervioso y estar sobresaltado ¿Cuáles son los síntomas qué has sentido? ¿Conocías todos estos? Es importante saber cómo nuestro cuerpo responde ante situaciones altamente estresantes, ya que será nuestro indicador personal para cuando necesitamos parar y relajarnos un poco 🙂
Referencias:
American Psychological Association. (2023). Understanding Anxiety. APA.org.
Bourne, E. J. (2020). El manual de ejercicios para la ansiedad y las fobias (7.ª ed.). New Harbinger Publications.
Sapolsky, R. M. (2004). ¿Por qué las cebras no tienen úlcera? Editorial Andrés Bello.
Mayer, E. A. (2016). La conexión cerebro-intestino: Cómo el diálogo entre nuestros órganos afecta nuestras emociones, decisiones y salud (1.ª ed.). Editorial Sirio.
Clark, D. A., & Beck, A. T. (2012). Terapia cognitiva de los trastornos de ansiedad: Ciencia y práctica. Ediciones Paidós.
Barlow, D. H. (2004). Ansiedad y sus trastornos: La naturaleza y el tratamiento de la ansiedad y el pánico (2.ª ed.). Editorial Desclée de Brouwer.